Chimbote Al Día

Tesoro Turistico

“La relación político-cultural de los pueblos de la Sub Región Pacífico (Ancash), cuenta con más de cinco mil años”
 

 

Por: Víctor Hugo Alvítez Moncada
Dr. Lorenzo Samaniego, conocemos su amplia y larga trayectoria en la investigación arqueológica de nuestra región, ¿podría explicarnos la importancia de la misma en el contexto nacional?
Circunstancialmente, en 1969, con el Dr. Alberto Bueno Mendoza, amigo y colega, y el Dr. Arturo Jiménez Borja, a la sazón Sub Director de la Casa de la Cultura del Perú, iniciamos la recuperación arqueológica de Sechín. Entre 1971 a 1974 y 1980 a 1985, dirigí la puesta en valor del citado monumento gracias al apoyo económico de CRYRZA u ORDEZA, gestionado con Jiménez Borja; de SIDERPERÚ y la Fundación Volkswagenwerk de Alemania, por gestión del profesor Hans Leussink, Bundesminister A.D. Además se construyó el Museo Regional de Casma “Max Uhle”, que inauguramos el 25 de agosto de 1984.
Los trabajos de investigación arrojaron como resultado que Sechín no tenía influencia Chavín, sino que había sido el centro de una cultura costeña, que denominé “Sechín”, y cuya área de desarrollo comprendió desde el río Santa al norte, y hasta el río Pativilca al sur. Sechín, con cuatro mil años de antigüedad, contribuyó a la formación del tercer momento de desarrollo cultural en Ancash, que se conoce como cultura Chavín, de tres mil años de antigüedad. Para la explicación de la arquitectura y el arte mural de Sechín, nos sirvieron los trabajos de Terence Grieder y Alberto Bueno en la zona arqueológica de La Galgada (Tauca-Pallasca), cuya antigüedad es de cinco mil años, además de reconocer que Sechín fue la prolongación y el desarrollo de este primer momento cultural, que sentó las bases de la civilización en el área central andina.
El arte mural de Sechín va más allá, logró constituirse en el arte genuino de Ancash, cuya expresión plástica se ejecuta sobre el barro y la piedra, adquiriendo una monumentalidad sin precedentes, cuyo estilo figurativo, curvilíneo y expresionista, se puede comprobar en las más de cuatrocientos litoesculturas del complejo arqueológico, que sintetizan un hecho trascendental para la sociedad de aquella época y la consolidación de la Cultura Sechín. En suma, la investigación y obras realizadas en Sechín, como lo ejecutado recientemente en Punkurí (1998-2001), valle de Nepeña, así como la prospección a muchas áreas de Ancash y los aportes de otros colegas, me permiten asegurar el extraordinario desarrollo socio-económico, político y cultural de los antiguos pueblos de Ancash que hace 5000 años lograron constituir las bases de la civilización andina con La Galgada y otros monumentos que se encuentran en la cuenca del río Chuquicara, y que luego permitieron el surgimiento de la Cultura Sechín, con su centro en el templo-palacio de Sechín, y después trasladarse a los complejos de Sechín Alto y Mojeque, todos en la cuenca de Casma, para enseguida dar paso a la conocida cultura Chavín.
Estos resultados son trascendentes porque aseguran que Ancash tiene una profunda y rica historia como una sólida identidad cultural; pero esto lamentablemente lo desconoce la mayor parte de la población debido, entre otras cosas, a la interesada imposición curricular del Ministerio de Educación. Por otra parte, abrimos y consolidamos la investigación arqueológica en estrecha relación con la restauración y preservación del monumento o bien cultural, y el diseño y construcción del Museo Regional de Casma “Max Uhle”, el primero para la Sub Región Pacífico, que cobró mayor importancia en el 2001 con la inauguración del Centro de Investigación y Exposición Cultural “Arturo Jiménez Borja” en el valle de Nepeña , gracias a los esfuerzos de la Universidad Nacional del Santa y el respaldo económico de Agroindustrias San Jacinto S.A.A. Este año, 2003, confiamos en hacer realidad el Museo de Arte Andino, también en Nepeña, y asegurar la financiación y ejecución del proyecto Museo de la Cultura de Huarmey.
¿Cómo se encaminan los proyectos que ejecuta la Universidad Nacional del Santa y Agroindustrias San Jacinto?
La alianza estratégica de la Universidad Nacional del Santa y Agroindustrias San Jacinto se sigue consolidando en el trabajo y la dedicación por recuperar nuestro patrimonio cultural, profundizar en la investigación histórica, contribuir a la educación, la cultura y el turismo, en primera instancia, en la Cuenca de Nepeña, que asegure el Proyecto Turístico para la Sub Región El Pacífico y sirva sólidamente a la integración del Circuito Turístico Regional.
Este año hemos iniciamos la construcción del Museo de Arte Andino, ya está designada un área de 4000 m2 en el Campo Don Guillermo, que es un bosque de guarangos y algarrobos de cinco hectáreas y esperamos convertirlo en otro centro de esparcimiento para la Región, como el Centro Picasso Candamo de San Jacinto, inaugurado el 30 de abril del año pasado, y ejecutado por Agroindustrias San Jacinto. El bosque donde se levantará el museo mencionado está frente al anexo de Capellanía, jurisdicción del distrito de Nepeña, que en el futuro también servirá para la puesta en valor de dos importantes complejos arqueológicos: Pañamarca y Cailán. El museo lo ejecutará nuestra Universidad con la financiación de Agroindustrias San Jacinto. Asimismo este año realizaremos tres simposios, referidos a la Museística, la Historia Regional y la sensibilización de la población sobre la cultura y el turismo en la zona.
¿Qué es Punkurí y cuál es el avance en las investigaciones y nuevos conocimientos para nuestro patrimonio provincial y regional?
Punkurí, que deviene de la palabra quechua punku que significa puerta, fue en la cuenca de Nepeña, hace 4000, años el santuario donde convergieron por razones religiosas sus antiguos pobladores. Es una construcción con adobes hechos a mano de formas cónicas, tronco-cónicas, plano-convexas y piramidal-trunco, asegurados con mortero de barro. El fino acabado de las paredes fue cubierto con pintura, decorado con innumerables relieves policromos y algunas esculturas de bulto. Hoy sabemos que allí hay tres templos superpuestos, alcanzando una altura aproximada de 10 a 12 metros, ocupando un área de cerca 5000 m2 cuando funcionó la construcción, porque ahora tiene menos área y altura.
El santuario fue descubierto en 1929 por trabajadores de la hacienda San Jacinto, en 1933 lo intervino el sabio Julio C. Tello, y entre 1998 y 1999 lo redescubrimos parcialmente, evitando mayores trabajos por la naturaleza del monumento, ya que tiene pintura mural y relieves policromos cuyo problema de conservación se ha resuelto hasta ahora con una adecuada estrategia y razonable intervención. Punkurí, como sabemos hasta el momento, es un santuario costeño del área andina, que antecede al antiguo edificio de barro de Sechín, aunque posteriormente conviven; por lo tanto también es parte de la Cultura Sechín que se desarrolló entre los 2000 a 1400 años antes de Cristo.
El otro aspecto importante de Punkurí es su vigoroso arte, que demuestra experiencia y excelencia plástica y técnica. Sus artistas dominaron la pintura mural, el relieve y la escultura de bulto. El santuario fue pintado casi todo de azul, reproduciéndose el cielo; y donde están los relieves o se enmarca la escultura en bulto que representan dioses, seres míticos, flora y fauna que, en conjunto, forman la cosmovisión del hombre de esa época. Los diseños identificados, son: personaje de cubito dorsal (incompleto) que incluye un mono, un lobo marino y una zarigüeya o “muca”; una cabeza humana degollada; y el puma. También hay un rostro cadavérico representado en un adobe cónico, asimismo se ha recuperado fragmentos de relieves policromos incompletos. La arquitectura tiene novedades: columnas cilíndricas con fuste e incisiones; zócalos y cornisas.
Los trabajos parciales en Punkurí y la exploración de la cuenca de Nepeña, nos permite comprender que su importancia para explicar la historia regional de Ancash es sustancial, porque además fue paso natural de la costa al Callejón de Huaylas, interrelación que continúa a través de la carretera Chimbote – Moro – Pamparomás – Carás – Huarás y viceversa. Pero esta visión es más amplia, porque una y otra vez nos encontramos con que la presencia de la fuerte relación político-cultural y socioeconómica de los pueblos que ocupan el territorio de la Sub Región Pacífico cuenta con más de 5000 años, y que la invasión hispana quebró, consolidándolo los gobiernos centralistas durante la República; pero confiamos en que la investigación y la preocupación por conocer nuestra historia, tendrá que romper esta cadena de dominación, de esa forma recuperaremos nuestros valores y desarrollaremos nuestra identidad.
Sabemos que el año 2002 llegaron a visitar Punkurí aproximadamente 7000 personas, ¿cree usted que el presente año las cifras podrán incrementarse?
Punkurí fue visitado por 102 personas en 1998, y el año pasado fueron 6800 personas entre visitantes nacionales y extranjeros. Lógicamente este año pensamos superar la cifra porque los que vinieron son nuestros mayores promotores, pero también de nuestra parte haremos mayor difusión. Como nuestra población no imagina ni tiene siquiera la vaga idea de lo que significan Punkurí y el Centro de Investigación y Exposición Cultural “Arturo Jiménez Borja”, al llegar prácticamente los “descubren” y se retiran muy satisfechos. La visita se puede hacer durante los 365 días del año, en el horario de ocho de la mañana a cinco de la tarde. Es recomendable que las delegaciones escolares u otras anuncien su visita para que puedan ser atendidas sin dificultad, lo pueden hacer en Punkurí o en la Oficina Central de Extensión Universitaria y Proyección Social de la Universidad Nacional del Santa.
¿Qué nos puede decir sobre la Huaca San Pedro como elemento de la historia de Chimbote?
La Huaca San Pedro, o Huaca Chimbote, denominación más antigua, es parte de un gran complejo arqueológico que ocupó toda la pampa y la falda de los cerros Chimbote y La Caja al noreste de la bahía Ferrol, en otras palabras, es parte de un gran poblado que se construyó cuando los invasores mochicas se posesionaron del valle de Lacramarca, aproximadamente en el siglo IV después de Cristo, constituyéndose en el centro político-administrativo del valle, como lo fue Guadalupito y El Castillo para el valle de Santa, o Pañamarca para el valle de Nepeña.
La instalación de SIDERPERÚ, la invasión de los pobladores del actual Pueblo Joven San Pedro y la acción del gobierno municipal provincial con un relleno sanitario y un “mirador” en la zona, contribuyeron a la destrucción de este complejo arqueológico, y sólo queda la disminuida y asfixiada “Huaca San Pedro”, que en su época fue el edificio de mayor volumen de todo el conjunto, rodeado de altas murallas, porque fue el templo, la casa de los dioses y el centro de la cosmovisión religiosa y política de los invasores, y que pasó a ser representativo para los antiguos pobladores de Chimbote y del valle de Lacramarca, por eso es una importante página de la historia local y regional.
Hay mucha preocupación por su recuperación, citamos al profesor Ampelio Sagástegui Calero, a Víctor Unyén Velezmoro, a Enrique Venegas Morales, Nelson Vásquez y otros; pero no hay respuesta de parte de las instituciones. El año pasado la Subprefectura de la Provincia formó el Patronato del Complejo Arqueológico San Pedro, y con el apoyo de la Universidad Nacional del Santa, a través del Centro de Conservación del Patrimonio Cultural y la colaboración del ingeniero José Requena Cornejo, se elaboró el proyecto “Delimitación de la Huaca San Pedro” y que, desde el primer momento, recibió el apoyo del Programa “A Trabajar Urbano”. A pesar de estas dificultades, estoy convencido que la recuperación de este monumento está cerca, existe una mayor y mejor preocupación de la población chimbotana. La recuperación debe comenzar por su delimitación provisional y no definitiva, las excavaciones científicas decidirán hasta dónde se extiende el monumento y cuál será la estrategia para su definitiva preservación; luego se establecerá en qué momento y cómo se inserta en la historia regional. Tengo la firme convicción que la Huaca San Pedro será orgullo de la zona y afianzará la identidad cultural de la sociedad chimbotana. El Gobierno Regional tiene en sus manos la responsabilidad de instrumentar una política cultural de acuerdo a los intereses de cada uno de los pueblos de Ancash, eso permitirá que no sólo la Huaca San Pedro sino otros monumentos reciban la atención que esperan hace muchos años. Tenemos que dejar de pedir o solicitar permiso y empezar a tomar nuestras propias decisiones.
¿Qué otros proyectos arqueológicos o turísticos existen para este año?
Otro proyecto que impulsaremos este año es continuar con la construcción de los ambientes que necesita el Centro de Recreación de la universidad que funcionará en un extenso terreno cedido por la Comunidad Campesina de Lacramarca para incentivar el turismo en ese valle donde hay importantes vestigios arqueológicos, como la Muralla de Lacramarca, el Cerro Campana, Pueblo Viejo y Palamenco; en este último existe más de 300 rocas con petroglifos, es decir grabados superficiales en roca que tienen representados la flora y fauna de la zona, el Fenómeno del Niño, dioses, cazadores, constelaciones, fases de la luna, etc., en un extraordinario entorno natural que invita al descanso, la tranquilidad y la sana recreación. Este es un proyecto para consolidar un nuevo recurso turístico. Otro proyecto importante e impostergable es el gran museo para Chimbote que esperamos, por lo menos, avanzar en el plano de los estudios y el expediente técnico. El museo fue un proyecto planificado con el gran amigo Enrique Venegas Morales, en quien encontré un hombre amante de su tierra, de su historia y de su provenir, y su impensada muerte el año pasado nos compromete a seguir luchando por su logro; además lo necesitan con urgencia los habitantes de Chimbote, en especial los niños y los jóvenes cuya orientación y futuro es nuestra mayor preocupación.